AULA DE INNOVACIÓN PEDAGÓGICO DE LA I.E. SANTA ROSA
domingo, 15 de octubre de 2017
DEFINICIONES
Las definiciones que sustentan el perfil de egreso se muestran en el siguiente esquema y explican en la parte inferior
DEFINICIONES CLAVES QUE SUSTENTAN EL PERFIL
DE EGRESO
miércoles, 15 de abril de 2015
Acerca del libro La resiliencia. Construir en la adversidad, de Al Siebert. ¿Cómo se aprende a resolver problemas?
Si no
estás familiarizado con el término resiliencia, te diré que la palabra
resiliencia podría definirse en palabras de Al Siebert como la capacidad
de enfrentarse de forma saludable al cambio continuo y recuperarse rápidamente
de una contratiempo o adversidad saliendo fortalecido.
En el
libro La
resiliencia. Construir en la adversidad
, Al Siebert habla de una manera
muy cercana al lector, lo que permite entender perfectamente el contenido del
libro sin tener conocimientos previos sobre el tema. Su carácter divulgativo y
los ejemplos de personas que han sabido superar la adversidad es lo que más de
ha gustado del libro.
Al
Siebert te enseña a obtener beneficios de las muchas capacidades innatas que
como persona tienes y que por una u otra razón no desarrollas para
afrontar los problemas de tal manera que se transformen en soluciones. Además,
es el primer libro que ha sido capaz de describir lo que Al Siebert denomina
los cinco niveles de resistencia y
que toda persona puede llegar a alcanzar. De hecho, este libro ofrece unas
pautas para cada uno de estos niveles de resistencia que son:
1.
Aprender a optimizar tu salud y tu bienestar.
2.
Desarrollar una buena capacidad para resolver problemas
3.
Desarrollar lo que Al Siebert denomina guardianes interiores.
4.
Desarrollar habilidades de resistencia de alto nivel.
5.
Descubrir tu talento para la serendipia (el descubrimiento de un hallazgo
afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa
distinta).
Adquirir
estos 5 niveles de resistencia es lo que te transformará en una persona
altamente resiliente y capaz de afrontar cualquier adversidad por dura y
terrible que sea.
Como he
dicho al inicio de la introducción de este artículo, me es imposible abarcar en
un solo artículo todo el contenido de La
resiliencia. Construir en la adversidad, de ahí que haya optado por
desarrollar el segundo nivel de resistencia que te permitirá a través de la
inteligencia desarrollar una buena capacidad para resolver problemas.
Cómo aprender
y enseñar a resolver problemas siendo resilientes. Algunas consideraciones.
Una de
las mejores maneras de ser resistentes o resilientes frente a las adversidades
que te ocurren y que ocurren a los que tienes a tu lado es mediante la
capacidad de resolver problemas. Se ha demostrado que las personas que son
capaces de resolver problemas de forma efectiva son mucho más resistentes
frente a las adversidades. Por ello, las personas que manifiestan respuestas
muy emocionales frente a una crisis no se adaptan tan bien como aquellas que
afrontan una crisis con la mirada puesta no en el problema, sino en la
solución.
De ahí
que una persona resiliente frente a una crisis será capaz de controlar sus
reacciones emocionales durante esa crisis. Es más, será capaz de comprometerse
no con sus emociones, sino con sus problemas para luego procesar y solucionar
dichos problemas de la forma más eficaz e inteligente.
Para aprender
a resolver un problema se debe partir de las siguientes premisas:
·
Identifica el problema.
·
Examina el problema.
·
Detalla el problema.
·
Clarifica las posibles soluciones.
·
Actúa sobre el problema.
Los
peores enemigos para resolver problemas.
Al
Siebert en su libro La
resiliencia. Construir en la adversidad
da a
conocer lo que para él son enemigos u obstáculos que no permiten resolver
problemas de forma satisfactoria. Algunos de estos enemigos o emociones negativas son:
·
Ansiedad
·
Rabia
·
Miedo
·
Vulnerabilidad
·
Desamparo
Los
mejores aliados para resolver problemas.
Al
Sierbert defiende en su libro una serie de emociones positivas que te
pueden ayudar y mucho a la hora de enfrentarte a una crisis. Estasemociones positivas son:
·
Pasarlo bien
·
Divertirte
·
Reír
·
Pasar momentos entrañables con los amigos
·
Jugar
Todas
estas emociones positivas lo que producen en las personas es un refuerzo en el
sistema inmunitario y aumentan considerablemente la fuente de recursos que
necesitarás cuando te enfrentes a una crisis.
Otro
aspecto que me parece importante destacar es la distinción que hace Al Siebert
entre lo que se entiende por emociones positivas y lo que se entiende por sensaciones
placenteras como
tomarse un helado o beberse una cerveza bien fría. Es importante que no
confundas al respecto emociones positivas con sensaciones placenteras porque
las sensaciones placenteras no parten directamente de una experiencia
cotidiana, mientras que las emociones positivas sí.
Los 3 tipos de
inteligencia que puedes utilizar para resolver problemas.
Ha
llegado el momento de explicarte cuáles son para Al Siebert los 3 tipos de
inteligencia que te ayudarán a resolver prolemas.
1. Resolver
problemas mediante una solución analítica.
La
primera forma que propone Al Sierbert para resolver problemas es mediante lo
que él denomina la inteligencia analítica o, lo que es lo mismo, el arte de
hacerse las mejores preguntas para obtener las respuestas que te facilitarán
resolver problemas. Estas preguntas deben ser del tipo:
·
¿Cuál es el problema?
·
¿Cuál es su gravedad?
·
¿Cuál es su urgencia?
·
¿De cuánto tiempo y de cuánta información
dispongo?
·
¿A cuántas personas implica?
Junto con
estas preguntas también es necesario hacerse las siguientes:
·
¿Qué deseo?
·
¿Cuál es mi objetivo?
·
¿Qué resultado consideraré como
satisfactorio?
·
¿Qué aprenderé?
·
¿Cómo podré evitar que vuelva a ocurrir?
La
solución analítica es una solución válida para resolver problemas, pero es muy
importante tener en cuenta que dicha solución racional o analítica debe usarse
en problemas o situaciones que permitan el análisis y la formulación de dichas
preguntas.
Una
excelente manera de trabajar la inteligencia analítica reside en empezar a
desarrollarla con aspectos muy sencillos de la vida cotidiana. Un ejemplo
perfecto serían las tareas domésticas. Seguro que en tu caso te enfrentas a
pequeños problemas domésticos (averías, orden, limpieza, colocación de
alimentos en una despensa). Pues bien, intenta dar una solución analítica a
dichos problemas dedicando a estos problemas unos minutos usando las preguntas
que he formulado más arriba. Verás como los resultados son sorprendentes.
2. Resolver
problemas mediante una solución creativa.
La
solución o inteligencia creativa consiste en resolver problemas a
partir de ideas o soluciones poco habituales. Puede ser que ahora pienses que
este tipo de inteligencia no va contigo, que se trata de una inteligencia
reservada a las grandes mentes y a los grandes inventores. Pues debo decirte
que te equivocas. Cualquier persona y tú entre ellas es perfectamente capaz
de resolver problemas de manera creativa.
Uno de
los aspectos que más llaman la atención de la solución creativa es la paradoja
que se centra en el hecho de que se puede llegar a una solución creativa
cuando se deja de pensar en resolver un problema concreto.
En este
sentido también cabe incidir en que las soluciones creativas para revolver
problemas no pueden hallarse utilizando soluciones lógicas. La inteligencia
creativa para resolver problemas no se centra en el análisis, sino más bien en
sensaciones o intuiciones que posibilitan la creación de nuevas e imaginativas
soluciones. Es lo que en la actualidad se resume con esta cita:
Think
outside the box (piensa de forma poco convencional)
Una forma
excelente de resolver problemas de manera creativa es mediante lo que se
denominan las preguntas sin censura. Son preguntas
que no guardan ninguna relación aparente con el problema planteado y es la
imaginación la que fluye libremente sin prejuicios, clichés o convenciones.
Un
ejercicio para desarrollar la imaginación creativa.
Al
Siebert propone un interesante ejercicio para trabajar la imaginación creativa
a partir de la asociación de palabras.
Es un ejercicio que puedes hacer tú mismo o incluso usarlo en el aula con tus
alumnos. El ejercicio en cuestión tiene como finalidad buscar una palabra que
tenga algo en común con otras tres palabras. Por ejemplo, ¿qué palabra tienen
en común hecho, segunda y obra? La respuesta sería mano (hecho a mano, segunda mano, mano de
obra).
Aquí
tienes algunos ejemplos de asociaciones para que pongas desde ya en marcha
tu inteligencia creativa:
1. dormir
– chimenea – saco
2.
pistola – olla – piscina
3. pulso
– doble – tapete
4. turno
– nocturno – urbano
5. sueño
– debajo – agua
Aquí
tienes las soluciones:
¡Contenido Exclusivo!
Para
desbloquear el contenido exclusivo tan sólo debes realizar una de estas
acciones sociales. ¡Gracias!
7 Consejos
para aprender a resolver problemas de forma creativa.
·
Procura entender todos los detalles del problema. Aprende a
observar atentamente.
·
Olvídate del pensamiento consciente y trata de resolver el
problema con un enfoque más lúdico.
·
Usa preguntas diferentes a las solución analítica como, por
ejemplo:
·
¿Qué sucedería si lo mirase desde otra
perspectiva?
·
¿Cuántas maneras hay de manejar esta
situación o problema?
·
¿Qué tiene de divertido el problema?
·
Empieza a hacer preguntas con la siguiente fórmula: ¿Qué
sucedería si…?
·
Aléjate del problema mediante pausas, dando un paseo o escuchando
música y vuelve otra vez a él.
·
No olvides que si quieres solucionar problemas mediante soluciones
creativas no debes emitir juicios de valor porque dichos juicios no hacen más
que poner barreras y obstáculos a posibles soluciones menos convencionales.
·
Nunca te autocensures, es decir no te digas a ti mismo. ¡Qué
idea más tonta se me acaba de ocurrir! ¡Vaya estupidez me ha venido a la
cabeza!
El
pensamiento cerrado es el peor enemigo de la solución creativa porque tal y
como dijo Ken Keynes Jr.:
No es
posible aprender lo que uno cree que ya sabe
Un
ejemplo de solución creativa. El camión empotrado.
Cuenta la
historia que un camión quedó encajado debajo de un puente. Al llegar los
ingenieros al lugar del accidente valoraron de qué manera podían soluciona el
problema del camión encajado. Barajaron posibles soluciones como cortar la
parte superior del camión con un soplete, aunque esto implicaba mucho trabajo y
retirar previamente toda la carga. Mientras tanto, un niño que observaba a los
ingenieros le preguntó a uno de ellos: ¿Por qué no deshincháis los neumáticos
del camión?
3. Resolver
problemas mediante la solución práctica.
La última
manera que propone Al Siebert de resolver problemas es mediante la inteligencia práctica.
Un
aspecto que me ha parecido muy interesante de este apartado es que un CI
(coeficiente intelectual) elevado no tiene por qué favorecer la resolución de
un problema de manera práctica. ¿Qué significa esto? Pues que la inteligencia
tal y como la entendemos como éxito escolar o académico no guarda una relación
directa con el hecho de resolver problemas de manera práctica.
Para
llevar a cabo la inteligencia práctica que permita resolver problemas es
necesario alejarse emocionalmente del problema. ¿Por qué? Pues porque para ser
prácticos a la hora de resolver problemas hay que aceptar la realidad que está
aconteciendo en el momento en que ocurre el problema. Si discutes y te rebelas
contra la realidad que rodea a tu problema, serás incapaz de ver una solución
práctica del mismo. Porque tus esfuerzos no se centrarán en encontrar una
solución funcional, sino que todas tus fuerzas estarán enfocadas a las
emociones negativas de las que he hablado anteriormente (rabia, miedo, ansiedad…).
Por tanto, quédate con esta frase:
Cuando
piensas que lo que te está sucediendo no te debería suceder, nunca tendrás
tiempo para pensar en resolver lo que te está sucediendo.
Un
ejemplo de cómo resolver problemas de manera práctica. La rueda robada.
Un hombre
sufrió el robo de una rueda de su coche y sus respectivas tuercas mientras
estaba comiendo en un bar de carretera. Al salir y no ver la rueda sintió mucha
angustia porque no tenía seguro de asistencia ni tampoco había ningún taller
mecánico cerca. En ese momento un granjero le preguntó qué le pasaba y el
hombre al que le habían robado la rueda le contó lo sucedido. El granjero le
preguntó al hombre si tenía una rueda de recambio. El hombre dijo que sí, pero
de nada servía porque le habían robado las tuercas. En ese momento el granjero
le respondió: “Esto no es ningún problema.” El granjero sacó la rueda de
recambio y sacó una tuerca de cada una de las otras tres tuercas. Utilizó esas
tres tuercas para colocar la rueda de repuesto. Esto permitió al hombre poder llegar
a su destino, aunque tuviera que ir más despacio con su coche debido a que cada
rueda sólo tenía tres tuercas.
Resolver
problemas para ser más resilientes. A modo de conclusión.
Ahora ya
sabes de qué tres formas puedes aprender y enseñar a resolver problemas. En
este sentido me gustaría insistir en que las tres maneras de resolver problemas
no son específicas para cada persona, sino que se pueden combinar perfectamente
en función del problema que tengas.
¿Por qué
resolver problemas?
Todas las
personas tienen problemas. Dichos problemas son causa de emociones negativas
que hacen disminuir su nivel de resistencia y su capacidad de ser resiliente a
medida que no son capaces de encontrar soluciones o evitando y postergando
dichos problemas.
Resolver
problemas es necesaio para fortalecer tu identidad y convertirte en
una persona resiliente. Resolver problemas hace posible que estés más contento,
refuerces tu autoconcepto, ayudes a otras personas y refuerces tu
confianza. Ahora entiendes la famosa frase que dice:
Los
problemas se pueden convertir en opotunidades
Pero,
oportunidades, ¿de qué?
Pues
oportunidades de ser más resistentes a las adversidades, de ser más
resilientes, de ser más felices, a sonreír más, a ser más fuertes, a ganar
en confianza, a mejorar la autoestima.
Pero,
cuidado. Resolver problemas sólo es un paso más para convertirte en una persona
resiliente. Resolver problemas es un excelente punto de partida, pero no
olvides que para ser resistente necesitarás desarrollar más niveles de
resistencia como los que propone Al Siebert
10 errores que te alejan cada día más de tus alumnos
Cuando eres docente piensas que tu trabajo consiste en dar respuestas.
Pues nada más lejos. De lo que se trata es de hacer las mejores preguntas,
porque haciendo las mejores preguntas serás capaz de dar lo mejor que hay en
ti, te permitirá ser cada día mejor en tu trabajo y eso repercutirá
favorablemente en tu vida personal. Pues bien, hay una pregunta que me
parece que deberías hacerte con frecuencia y es, ¿qué me aleja de mis
alumnos? Pues bien, si sigues leyendo encontrarás, como mínimo, diez respuestas.
¿Qué te aleja de tus alumnos?
1. Pronombre tú. Nunca te dirijas a
un alumno utilizando el pronombre tú. Por ejemplo, Tú, ven aquí.
Para mí tiene una carga tremendamente negativa, es impersonal y autoritario.
Además tiene un alto valor intimidatorio que no hace más que minar la
autoestima de tus alumnos. Cambiando una orden por una pregunta abierta,
consigues crear un puente con el alumno, un lazo emocional que siempre te
reportará beneficios.
2. Dualidad. ¿Por qué te empeñas en ser de una forma dentro del aula y de otra
forma fuera de ella? Si te paras a pensar por un momento en tus alumnos,
comprobarás que ellos son siempre los mismos. ¿Por qué no puedes hacer lo
mismo? ¿Qué ganas siendo dos personas distintas? Si te quieres ganar a tus
alumnos, debes ser consciente de que cuanto más coherente seas contigo mismo,
más valor le darán tus alumnos a esta cualidad. No se trata de ser mejor,
simplemente se trata de ser siempre uno mismo en todo momento.
3. Miedo. Enseña desde el miedo y estarás cada vez más alejado de tus
alumnos. Como docente nunca debes confundir estos tres términos: respeto,
autoridad y miedo. En muchas ocasiones nuestra conducta en
el aula es la de impartir miedo, de enseñar a través del miedo y la amenaza.
Por tanto, debes saber que el miedo disminuye la autoestima y anula la empatía
con tus alumnos. De lo que se trata no es de dar miedo, sino de enamorar. Si
no, compruébalo en este enlace.
4. Error. Nunca te cebes con el error. Todo lo contrario. Debes premiarlo. No
olvides nunca que si un alumno nunca se equivoca, nunca será capaz de aprender
nada nuevo. El error forma una parte esencial del proceso de
enseñanza-aprendizaje y así es como hay que verlo. No hay que castigar nunca el
error. Todo lo contrario. Hay que hacer del error una oportunidad para que tus
alumnos ganen en seguridad, se arriesguen a decir lo que piensan y lo que
sienten. Hoy más que nunca hay que enseñar no desde el acierto, sino desde el
error y así conseguirás tener alumnos más seguros de sí mismos y obtendrás así
mucha más empatía con ellos.
5. Generalización. Sois el peor grupo. Sois el grupo con
peores notas. Sois la clase que peor se porta… Así podría seguir enumerando
frases y más frases tremendamente negativas para el grupo y también para ti.
¿Cómo quieres ganarte a tus alumnos usando tales generalizaciones? Las
generalizaciones, tanto para bien como para mal, son muy dañinas para un
grupo clase. De lo que se trata es de personalizar al máximo. Sacar el máximo
partido de cada uno y nunca desde la generalización ni la comparación, sino
partiendo del propio alumno. Cuanto más pienses en términos de grupo, más
alejado estarás de cada uno de los alumnos de dicho grupo. Trabaja desde la
individualidad. Haz ver a cada alumno de forma individual cuáles son sus
capacidades, sus puntos fuertes y en cuáles debe mejorar. Si individualizas, lo
que conseguirás es hacer un grupo más fuerte y un grupo más fuerte siempre será
un grupo que funcionará mejor.
6. Promesas. ¿Cuántas promesas has hecho en clase que después no has cumplido?
Debes ser extremadamente cuidadoso con las promesas que haces a tus
alumnos, al igual que las amenazas. Siempre pienso que tus alumnos tienen un
sentido de lo que se entiende por justicia mucho más estricto que el que tienes
tú. Por tanto, evita las promesas y, en la medida que te sea posible,
transfórmalas en pactos. La promesa es unidireccional, mientras que el pacto es
un acuerdo entre dos o más.
7. Roles. Este apartado es crucial para mí y creo que también debería serlo para
ti. Como docente, tienes muy definido el rol tanto de docente como de alumno.
Pues bien, creo que en la actualidad, más que nunca se hace necesario que el
alumno asuma otro rol que no sea exclusivamente el de alumno. Me explico. En
una clase con un docente y veinte alumnos hasta ahora se pensaba que el único
que tenía algo que enseñar era el docente. Si lo piensas bien es un auténtico
disparate. Piensa en el potencial de lo que puede enseñar una única persona y
de lo que podrían enseñar veinte. Cuantas menos opciones des de cambiar de rol
a tus alumnos, estos alumnos más alejados estarán de ti, porque la enseñanza unidireccional
a la larga sólo crea aburrimiento. Nunca pienses que eres un docente aburrido.
Si eres aburrido es porque crees y haces creer a tus alumnos que eres el único
que tiene algo que aportar en una sesión lectiva. Si no estás dispuesto a
aprender de tus alumnos, ¿por qué te extrañas cuando ellos no quieren
aprender de ti?
8. Perdón. ¿Cuándo fue la última vez que pediste perdón delante de tus alumnos?
Si no eres capaz de recordarlo, entonces tienes un problema. Aún existe esta
idea preconcebida del docente que lo sabe todo, que tiene todas las respuestas.
Otro error que no hace más que alejarte de tus alumnos. Si antes he dicho que
el error bien gestionado conlleva un aumento de la autoestima de tus alumnos,
el saber pedir perdón, el reconocer que nos hemos equivocado te hace más
humano, te acerca tus alumnos, aumenta la empatía con ellos. El
perdón, como el error, siempre deben ser tus aliados, siempre deben humanizar y
acercar a las personas.
9. Privilegios. Te sientas en una silla más cómoda. Tienes una
mesa más grande. Nunca borras la pizarra. Nunca vas a por tiza. Puedes llegar
tarde. Privilegios y más privilegios. No digo que no sean necesarios.
Simplemente creo que se trata de gestionar de la mejor manera posible estos
privilegios porque pueden hacer que te alejen aún más de tus alumnos. Me
explico. Los privilegios pueden provocar distanciamiento, pero mal utilizados
dan la sensación de superioridad, de menosprecio hacia los que te rodean. Hay
docentes que le dan mucha importancia a estos detalles. Pues bien, en mi
opinión, cuanta más importancia les des a dichos detalles, más alejado vas a
estar de tus alumnos, más difícil te será conectar con ellos. Usa estos
privilegios desde la naturalidad, pero nunca desde la prepotencia.
10. Distanciamiento. Dicen que la distancia es el olvido. Este último
punto está muy ligado al de los privilegios. Tanto si eres tutor, como si eres
dado a dinámicas de grupo o actividades de aprendizaje cooperativo te
recomiendo que en determinados momentos de la sesión lectiva intentes
mimetizarte con ellos, ser uno más del grupo. Se trata de una actuación
altamente efectiva y que te reportará una mejora, un acercamiento en la
relación con tus alumnos. Por unos instante sé uno más, coopera con
tus alumnos en mover mesas y sillas, sé uno más a la hora de colgar unos
murales en las paredes del aula, siéntate con ellos, mézclate con ellos cuando
estéis viendo algún contenido audiovisual. Siempre he pensado que en una sesión
lectiva hay tiempo para enseñar, pero también hay tiempo para cooperar, para
que vean tu implicación con lo que haces, para que vean la pasión que sientes
por tu trabajo.
En este artículo te he hecho una pregunta y te he dado diez respuestas.
Ahora te toca a ti preguntarte qué puede hacerte mejor docente. Ahora te toca a
ti hacerte las mejores preguntas. Ahora te toca a ti encontrar las mejores
respuestas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


